jueves 6 de marzo de 2008

¿Quién se quedó con el último diputado?


El “último diputado” de una circunscripción es el último en asignarse, una vez efectuado el recuento de votos, al aplicarse la Ley d’Hont. Este diputado es el que se gana con menor diferencia de votos; por lo tanto, el que cambia de partido político de forma más fácil. En “2008 Elecciones Generales”, hemos querido hacer un pequeño estudio para saber quién se llevó el último escaño de cada una de las 52 circunscripciones, a cuántos votos se quedaron el resto de partidos y qué porcentaje del total de votos de la circunscripción representan esos votos que faltaron para conseguir el ansiado “último diputado”.

Antes de nada, un ejemplo para ilustrar los porcentajes de voto y su posible "movilidad"; para saber si una formación política ganar, por ejemplo, un 5% del total de votos, o si un 5% es insalvable y no hay "quien lo mueva": En las Elecciones Generales del 2004, comparándolas con las anteirores, el PSOE se hizo, en la provincia de Barcelona, con 350 mil votos nuevos, un 12% del total de votos (3 millones), CiU perdió un 3%, el PP el 4%, ERC ganó un 10% e ICV un 1%, siempre del total de sufragios que hubieron en toda la circunscripción. Lo que viene a decir que un 5% de ganancia o pérdida de votos no es nada descabellado, y que un 10 o 12% tampoco es tan raro (aunque, por supuesto, habrá circunscripciones donde el voto sea más inamovible que en otras)…

Analizando quién se llevo el último escaño en cada provincia y qué porcentaje del voto total le faltó a la siguiente formación para hacerse con él, vemos que sólo en 6 provincias la diferencia fue mayor del 12%: Albacete, Ávila, Cáceres, La Rioja, Segovia (12,42%) y Zamora; y en Ceuta y Melilla también ocurrió lo mismo. Si ponemos la barrera en el 10%, sólo Navarra, Cantabria y Soria se suman a la lista anterior, lo que significa que en 41 de las 52 circunscripciones el último diputado se decidió por menos del 10% de votos de toda la circunscripción.

Si bajamos el límite al 5%, quedan fuera Burgos, Granada, Huelva, Huesca, Jaen, Lugo, Palencia, Salamanca, Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza; en este caso, todavía hay 31 provincias donde el último escaño salió elegido por menos del 5% de los sufragios. De estas 31, hay 9 que están por debajo del 1% (Barcelona, Cádiz, Girona, Lleida, Madrid, Sevilla, Teruel, Valencia y Vizcaya), con lo cual, si tan sólo el 1% de los votantes de estas circunscripciones hubiera optado por otra formación, el reparto de diputados hubiera podido ser diferente. A esta lista de 9 provincias, hay que sumarle Castellón y Toledo, con un 1,06% y un 1,01% respectivamente.

Para mejor ilustrar el bajo número de votos que, en algunos casos, pueden decantar un escaño hacia un lado u otro, Cádiz y Teruel son un buen ejemplo: en ambos casos, el PSOE se hizo con el codiciado último diputado, y el PP se quedó a 994 y 128! votos (respectivamente). En el caso de Girona, ERC consiguió el último diputado, y de nuevo el PP se quedo a 997 votos de arrebatárselo (no consiguiendo representación en esa provincia). Más ajustados fueron todavía los resultados en Lleida, donde el PSOE se hizo con el último escaño en juego; al PP le faltaron 380 votos (y tampoco obtuvo representación), y CiU se quedó a tan sólo 124 votos!

¿Y quién se disputó ese escaño? En les provincias donde la distancia para hacerse con él fue inferior al 5%, el duelo fue entre PSOE y PP en 16 casos; en las otras 15 provincias no. Si descendemos a las provincias donde el último diputado se ganó con menos de un 1% de los votos, sólo en 3 circunscripciones el duelo fue entre PSOE y PP; en las otras 6 la cosa estuvo entre otros partidos. En este caso, haber votado al PSOE para restar diputados al PP, o viceversa, no hubiera sido lo más eficaz (o “útil”).


Evidentemente, esto es lo que pasó en las últimas Elecciones Generales, y las disputas por el “último escaño” no tendrían por qué ser las mismas el próximo domingo. Aún así, creo que este pequeño estudio es útil para 1- ilustrar que un voto si que puede ser decisivo (las distancias para obtener un diputado son realmente pequeñas en la mayor parte de circunscripciones), y 2- desmitificar la idea, en cierta forma bipartidista, del “voto útil” (en la mayor parte de circunscripciones donde obtener el último escaño estuvo más reñido, la disputa no fue entre PSOE y PP).

Otra importante limitación del estudio es que hemos focalizado todos los análisis en el “último escaño”, olvidándonos del penúltimo y los inmediatamente anteriores. Pero lo que está en juego no es un único diputado por cada circunscripción. En muchos casos (sobretodo en provincias que deciden un elevado número de diputados, o donde el voto se reparte entre varios partidos), la diferencia entre el último, penúltimo y antepenúltimo escaño es ínfima. En el caso de Barcelona (qué pesado!), la diferencia entre el último escaño y el adjudicado 4 posiciones antes no llegó al 2% del total de votos. Por lo tanto, son mucho más de 1 escaño por provincia los que son “movibles” y están en liza.

¿Qué representación parlamentaria obtendrá cada uno de los partidos el 9 de Marzo? De nosotros depende.